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Trucos para regar bien


… y mantener la humedad


Si vives en una zona húmeda, el riego no será un problema. Pero lo normal es que esto lleve bastante tiempo. Por eso, aquí van trucos no sólo para regar, sino también para mantener la humedad.

1 Echa paja en las raíces
2 Ponles tierra nueva
3 Lejos de la ventana
4 Si no florecen, divídelas
5 Empapa periódicos
6 Déjalas en grupos
7 Entre toallas
8 Abónalas a menudo
9 Excava una zanja
10 Quita lo marchito
11 Planta sobre malla
12 Ponlas en un cubo con agua
13 Agrúpalas… y se ayudarán unas a otras
14 Colócalas sobre una balleta empapada
15 Echa bolas de arcilla al sustrato
16 Entierra hasta el borde un tiesto y riega
17 Cúbrelas con plástico
18 Ponlas sobre una bandeja con guijarros
19 Sombrea las raíces con gravilla
20 Pulveriza las hojas
21 Usa turba para acolchar

1 ECHA PAJA EN LAS RAÍCES
También corteza triturada, turba, compost… o cualquier otro material orgánico. Se trata de que coloques una capa de unos 5-8 cm de espesor sobre las raíces de tus plantas más sedientas, tras haberlas regado. Este acolchado mantendrá más tiempo la humedad en la tierra, ya que evitará que se evapore con rapidez. Pero el acolchado o mulching tiene más ventajas: impide el desarrollo de malas hierbas, protege de los rayos directos del sol, mejora el terreno, etc.

2 PONLES TIERRA NUEVA
Si hace tiempo que no cambias alguna planta de recipiente, trasplántala. Sácala de la maceta con el cepellón sentero. Prepara el recipiente, con el drenaje y añadiendo sustrato. Colócala, rellena con compost y riega. ¿Grandes macetones? Sólo debes renovar la capa superficial del sustrato: quita la tierra envejecida y añade nueva con abono.


3 LEJOS DE LA VENTANA
El sol puede resultar dañino para las plantas, de ahí que deben estar a salvo de sus rayos. En casa estarán bien si sombreas los cristales. Para ello, aplica una capa de lechada de cal o pintura, por la parte exterior, o mejor coloca unas persianas. La luz entrará, pero no el sol. Las del jardín sombréalas aprovechando el follaje de otras especies.

4 SI NO FLORECEN, DIVÍDELAS
Si tus plantas muestran síntoma de debilidad, divídelas. Responden bien todas las vivaces y especies de interior como calatea, maranta o aspidistra. Desentierra las matas (si están en el jardín) o sácalas del recipiente y haz varias porciones. Planta enseguida las secciones y riega bien.
5 EMPAPA PERIÓDICOS
Sistema casero en lugar del riego por goteo con programador o las hidrojardineras. Llena de agua un depósito y comunícalo a los tiestos mediante un cordón de algodón. O puedes colocar las plantas dentro de un recipiente con agua y rellenar los huecos que quededen libres con periódicos empapados.
6 DÉJALAS EN GRUPOS
Al plantar en un mismo tiesto varios ejemplares, siempre que tengan las mismas necesidades hídricas, de luz, abono… es más fácil cuidarlas, por eso es una buena práctica en tus ausencias. Se crea un microclima que las favorece, con una humedad local algo más elevada. Instálalas en un recipiente bajo tipo terrina, con buen drenaje.
7 ENTRE TOALLAS
Pues sí un método tradicional, de toda la vida, muy económico y que no te va a fallar es agrupar tus macetas, si te vas a ausentar pocos días, en un cubo, en la bañera o en la fregadera  y rodearlas de toallas bien empapadas en agua. Lógicamente es un truco sólo apto para las especies de interior o las de la terraza.


8 ABÓNALAS A MENUDO
En verano, por el riego frecuente y las floraciones continuas, las plantas consumen mucho más alimento. Por eso, antes de marcharte debes dejarles suministros. No te queda más remedio que abonarlas bien. Dependiendo del tipo de fertilizante elegido y la formulación del producto hay varios métodos de abonar: aplícalo con un pulverizador, si es un abono foliar; mézclalo con el agua de riego, si es líquido; o espárcelo por la base, si es granulado.


9 EXCAVA UNA ZANJA
Si vas a regar tus setos con manguera o regadera y quieres que aprovechen bien el agua, sin desperdiciar ni una gota, lo mejor es que excaves a unos 30 cm del seto una zanja de 10 cm de profundidad más o menos. Deposita en ella el agua a la hora de regar. Es una forma además de evitar la aparición de enfermedades fúngicas como la phytophtora.

excava una zanja
10 QUITA LO MARCHITO
Corta todas las hojas, flores y tallos marchitos antes de irte de vacaciones. Así las dejarás bien aseadas. En el caso de algunas plantas que hayan florecido, pódalas casi a ras del suelo, así consumirán menos agua y nutrientes. Además, estimularás el crecimiento vigoroso de los nuevos brotes. Hazlo con unas podaderas bien afiladas.

quita lo marchito
11 PLANTA SOBRE MALLA
La malla geotextil te ayudará también a conservar más tiempo la humedad en el terreno. Se trata de sábanas de plástico que suelen utilizarse sobre todo para evitar la proliferación de maleza. Limpia el terreno de piedras y hierbajos, riégalo ligeramente, extiende el plástico y haz un corte por donde excavarás el hoyo para cada plantita. Para que resulte más estético cubre la malla con corteza triturada o guijarros, por ejemplo. Es muy útil para lo  plantado hace poco.

planta sobre malla
12 PONLAS EN UN CUBO CON AGUA
Una forma eficaz de evitar que tus especies se sequen, aunque estés fuera unos días, es meterlas, con maceta, en un recipiente lleno de agua. Para impedir que el agua toque directamente sus raíces, ponlas sobre un plato del revés o un tiesto invertido. No sufrirán encharcamiento, pero podrán beneficiarse de la humedad, al tener el agua cerca.


cubo con agua
13 AGRÚPALAS, Y SE AYUDARÁN UNAS A OTRAS
Puedes elevar bastante el grado de humedad del aire en el interior de casa si colocas juntas varias plantas de follaje grande y frondoso, de forma que cada una se beneficiará de la evaporación de la otra. Esto es, sencillamente, crear un microclima. En una jardinera grande o cubeta, plántalas, asegurándote de que se trata de especies con necesidades de luz, riego y abono similares.


agruparlas
14 COLÓCALAS SOBRE UNA BAYETA EMPAPADA
Cubre la superficie donde tengas tus plantas con una lámina de polietileno. Encima extiende una esterilla de tejido de bayeta y con una regadera humedécela bastante. Si colocas encima tus plantas, absorberán por capilaridad la humedad que suelta la bayeta. Con tiestos de resina sintética, el resultado será mucho más efectivo.


bayeta empapada
15 ECHA BOLAS DE ARCILLA AL SUSTRATO
Las bolas de arcilla expandida retienen la humedad más tiempo, por eso son tus aliadas. Tras regar, aplica una capa sobre la superficie del sustrato. Otra forma de aprovechar sus beneficios es meter la maceta en un recipiente mayor que contenga granulado de arcilla. Además, este material previene los encharcamientos de agua.


echar bolas de arcilla
16 ENTIERRA HASTA EL BORDE UN TIESTO Y RIEGA
Para que el agua llegue mejor hasta las raíces de tus especies un truco ingenioso consiste en enterrar hasta el borde un tiesto vacío (que disponga de agujeros de drenaje) al lado de la planta y echar el agua en él.  Para los ejemplares arbóreos y arbutivos es más aconsejable que realices un alcorque, es decir, excava una depresión alrededor, para que el agua quede almacenada ahí.


enterar hasta el borde del tiesto
17 CÚBRELAS CON PLÁSTICO
Para asegurar la humedad, por ejemplo a los esquejes recién cortados o a algunas plantitas jóvenes, puedes cubrirlas con un plástico transparente, una bolsa, por ejemplo, durante unos días. Se forma una atmósfera ideal para impulsar su crecimiento. Sin embargo, debes tener mucho cuidado, porque la falta de aire fresco puede llevar a una excesiva condensación de la humedad, que podría provocar en último extremo la aparición de ciertos hongos de pudrición.


cúbrelas con plástico
18 PONLAS SOBRE UNA BANDEJA CON GUIJARROS
En centros de jardinería puedes adquirir bandejas de evaporación. Se llenan de agua, se coloca una rejilla y después se sitúan las plantas en sus propios tiestos. De esta manera las especies no están en contacto directo con el agua, pero se benefician de la evaporación que se produce. El mismo resultado se consigue si llenas una bandeja con guijarros, arcilla expandida o gravilla y agua, y pones encima las plantas, como en el dibujo.


ponlas sobre una bandeja
19 SOMBREA LAS RAÍCES CON GRAVILLA
Muchas plantas necesitan tener las raíces frescas, como las clemátides. Para conseguirlo extiende una capa de gravilla de unos 5 cm de espesor y encima piedras gruesas. Actuarán a modo de acolchado, evitando la evaporación del agua del terreno. El mismo efecto se logra con cartón empapado, restos de la siega del césped, periódicos, etc.


sombrear las raíces
20 PULVERIZA LAS HOJAS
Es una manera de imitar la formación de rocío, al que están acostumbradas plantas como los helechos o las Bromeliáceas en sus hábitats naturales. Utiliza agua blanda y un pulverizador con la boquilla fina y rocía sobre las hojas o de forma indirecta, no sobre el ejemplar (algunos lo detestan), sino en sus inmediaciones. Hazlo por la mañana temprano sobre todo en las especies de interior y de la terraza

pulverizar las hojas
21 USA TURBA PARA ACOLCHAR
Otra forma muy sencilla de mantener húmedas las raíces de las plantas es utilizando acolchados. El mulching, entre otros beneficios, evita la evaporación del agua, de forma que ayuda a conservar más tiempo el terreno fresco. Además de la turba, puedes usar corteza de pino, compost, estiércol, etc. Riega y a continuación extiende una capa de 5-10 cm de grosor alrededor de las plantas. Para un resultado óptimo, conviene renovar o añadir más materia cada cierto tiempo.
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