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El manejo del dinero en casa

El manejo del dinero no siempre es sencillo. Sobre todo cuando no se percibe de una manera regular.
Durante mucho tiempo, los ingresos en casa fueron fijos, es decir, le pagaban a mi esposo por quincena o semana. De ésa manera, podíamos dedicar una porción de ese sueldo a cada uno de los gastos.

En la actualidad, el sueldo de mi esposo no es fijo, percibe su salario sin una cantidad y fecha fija. Esto ha traido diversos problemas: no podemos contraer deudas a largo plazo; debemos hacer uso del crédito incluso en básicos, con el consiguiente perjuicio a nuestro bolsillo; no podemos hacer frente a alguna emergencia sin recurrir a endeudamientos.

Asi que entre maromas y brincos, hemos podido sortear ésta situación tan difícil.
Lo que si estoy consciente es que percibiendo los ingresos de una manera irregular, se gasta más que si se tiene un salario fijo.

Sin embargo, aún de ésta manera se puede administrar el dinero si se tiene cuidado de no comprar más que lo realmente necesario e inmediato, tratando de guardar para los gastos fuertes como son el pago semestral de la Universidad, el gasto diario del chico universitario, etc.

En ocasiones tenemos que optar por pagar un servicio u otro y hemos tenido que prescindir del internet por ejemplo o el teléfono durante un tiempo.

De éso se trata la administración del dinero (al igual que la administración de cualquier cosa como el tiempo por ejemplo). Se trata de elecciones.
Se elige lo que es realmente importante y básico para el funcionamiento del hogar, dejando lo superfluo al último.

Y aún dentro de lo básico como son los alimentos, la casa y el vestido, se puede elegir lo realmente urgente para dejar lo no tan inmediato para después.

He tratado de buscar algunas cuestiones relacionadas con el manejo del dinero que pueden sernos útiles, empezando por lo que nos dice la Palabra de Dios acerca de ello, algunos consejos para ir al super, asi como el enseñar a los niños a manejar el dinero desde pequeños.

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Qué dice la Biblia al respecto
10 consejos sencillos para comprar en el super
Enseñando a los niños, el manejo del dinero


¿Qué dice la Biblia acerca de cómo administrar tus finanzas?

Respuesta:
La Biblia tiene mucho que decir acerca del manejo de las finanzas.

En lo concerniente a préstamos, ver Proverbios 6:1; 20:16; 22:7, 26-27 (“El rico se enseñorea de los pobres, y el que toma prestado es siervo del que presta… No seas de aquellos que se comprometen, ni de los que salen por fiadores de deudas. Si no tuvieras para pagar, ¿Por qué han de quitar tu cama de debajo de ti?”)

Respecto al soborno, ver Proverbios 17:8; 18:16; 21:14; 28:21; 17:23 (“El impío toma soborno del seno, para pervertir las sendas de la justicia.”)
Sobre las riquezas, ver Proverbios 10:15; 11:4; 18:11; 23:5; 28:20 (“El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones, mas el que se apresura a enriquecerse no será sin culpa.”)

Respecto a la holgazanería y las finanzas, ver Proverbios 6:6-11 (“Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos y se sabio; la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor. Prepara en el verano su comida y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿cuándo te levantarás de tu sueño? Un poco de sueño, un poco de dormitar, y cruzar por un poco las manos para reposo; así vendrá tu necesidad como caminante, y tu pobreza como hombre armado.”)

En lo concerniente a la futilidad de las riquezas, ver Eclesiastés 5:8-6. ( 5:10 dice: “El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad.” ) Igualmente en 1 Timoteo 6:6-11.

Respecto al dar, ver Lucas 6:38; 2 Corintios 9:6-15 (versos 6-7, “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.” )

En lo referente a su administración, ver Lucas 16:1-13 (el verso 11, “Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?” ) Igualmente en Santiago 1:17. Así mismo somos responsables de proveer para los de nuestra propia casa. 1 Timoteo 5:8 dice, “..porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.

En resumen, ¿qué es lo que la Biblia dice acerca del manejo del dinero?
La respuesta puede ser sintetizado en una sola palabra – sabiduría. Debemos ser sabios con nuestro dinero. Debemos ahorrar dinero, pero no atesorarlo. Podemos gastar el dinero, pero con discreción y control. Debemos regresarlo al Señor, gozosa y sacrificialmente. Debemos usar nuestro dinero para ayudar a otros, pero con discernimiento y la guía del Espíritu de Dios. No es malo ser rico, pero si es malo el amar el dinero. No es malo el ser pobre, pero si lo es el gastar el dinero en cosas triviales. El mensaje consistente de la Biblia sobre el manejo del dinero, es el ser sabios.
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10 reglas financieras para ir al súper


Hacer la despensa puede presionar al bolsillo si no tienes cuidado con tus conductas de compra; usar la tarjeta cuando te quedas sin dinero puede ser un grave error para tus finanzas personales.
Ir al super después de comer evitará que gastes en antojos. (Foto: Photos To Go)Por: Viridiana Mendoza Escamilla
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) —
¿Alguna vez te ha pasado que vas al súper por suavizante y sales con cuatro bolsas de artículos que no tenías intención de comprar?

Adquirir cosas genera una sensación de bienestar, de acuerdo con un estudio sobre psicología de las compras de Hao Shen y Robert S. Wyer Jr. realizado en Hong Kong. La búsqueda de esa sensación pasajera de saciedad influye en la conducta, pues cuando le preguntas a un consumidor si comprará o no un artículo que llama su atención, tiende a contestar con argumentos favorables con respecto a las compras, antes de evaluar los puntos negativos.

El problema surge cuando, en esos arranques de búsqueda de bienestar, desequilibras tu presupuesto.

La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) recomienda seguir 10 pasos sencillos para evitar tener problemas en tu cartera durante las visitas a un autoservicio.

1.- Haz una lista: Pega en un lugar visible (como el refrigerador) una hoja donde puedas anotar lo que falta en casa, así sin darte cuenta irás armando la lista del súper, y lo mejor es que ésta incluirá sólo lo necesario.

2.- Compara precio y calidad: No se trata de comprar lo más barato todo el tiempo, sino de comprar lo mejor al menor precio posible. La calidad es la característica esencial del producto que nos interesa.

3.- Retira sin comisión: Considera que en la mayoría de los supermercados puedes realizar retiros de efectivo en las cajas, de hasta 1,000 pesos con tu tarjeta de débito, sin ningún tipo de comisión. Esto es una ventaja cuando no hay un cajero de tu banco cerca y además aprovechas mejor el tiempo al retirar mientras compras.

4.- Ve al súper lo menos que puedas: Si vas al súper dos veces por semana, en vez de cada quincena, corres el riesgo de que en cada visita agregues a tu compra un producto que no tenías planeado. Es mejor realizar las compras de toda la quincena (excepto los productos perecederos, a menos que decidas congelarlos).

5.- Enfócate en lo que necesitas: Los supermercados por lo general ponen los productos indispensables -como carnes, leche, frutas y verduras- hasta el final de la tienda y los menos como enlatados o juegos, en pasillos centrales.

6.- Si no dispones de dinero, no pagues con tarjeta de crédito: El crédito no es dinero extra, es un préstamo que tendrás que pagar con intereses y no se recomienda usarla para comprar productos de consumo inmediato, como la despensa.

7.- Ve después de comer: Si haces tus compras con hambre, querrás llevar todo aquello que se te antoje y que no necesariamente necesites, en cambio si te sientes satisfecho a la hora de comprar, puedes tener ideas más claras sobre qué es lo que necesitas y para qué te alcanza.

8.- Compara antes: los autoservicios suelen tener promociones atractivas para la compra de electrodomésticos, evita echarte encima el compromiso de una computadora o una cámara -por ejemplo- sin antes haber comparado el precio en un establecimiento diferente.

9.- Traza una ruta: Es muy difícil tratar de que todo pase de largo: unos calcetines, o vasos, o zapatos nuevos pueden atravesarse en el camino entre tú y los ingredientes para la comida de la semana. No te impongas prohibiciones pero traza una ruta de acuerdo a lo que vas a comprar, una vez que hagas cuentas, y si te sobra tiempo, puedes dar una vuelta por el resto del autoservicio.

10.- No pierdas de vista a tus hijos. Si tienes niños de entre 3 y 10 años podría ser de sumo riesgo que estén solos en un pasillo, los gastos imprevistos pueden estar en un accidente con un frasco o al abrir productos que no pensabas adquirir y tendrás que comprar porque dañaron el empaque.

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Cómo enseñar a los niños a manejar dinero
por Wiki hiw

Enseñar a los niños a manejar dinero responsablemente, puede ser casi un pasatiempo; los niños nunca comprenderán el valor del dinero si no se lo enseñamos desde muy temprano. Ya a los 3 años, e incluso antes, cualquier niño está preparado para comenzar a comprender el valor y el uso que le damos al dinero aun cuando no esté capacitado para emplearlo correctamente él mismo.

Tus hijos observan cómo cuentas monedas y billetes, y lo entregas a cambio de una cierta mercancía; pero en realidad no entienden ese proceso completamente. Cuando un hijo te observa pagar con cheque o una tarjeta plástica, puede incluso quedar un poco confundido, pues un cheque o una tarjeta no tienen el aspecto de monedas o billetes.

Los niños aprenden de sus padres, y tratan de imitarlos. Dicho esto, recordemos que algo que es simple para los adultos puede no quedar del todo claro para los párvulos. Es importante que desde bien pequeños les enseñemos acerca del uso de dinero y lo que su manejo puede significar.


Pasos

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    Siguiendo a la famosa psicoanalista francesa, Françoise Doltó, debemos ante todo enseñar a nuestros hijos a distinguir entre lo que es el deseo de lo que es una necesidad. Los niños podrán berrear ante una chuchería, y nosotros podremos aplazar la compra de la chuchería porque ésta no es una necesidad. Lo que no puede aplazarse eternamente es la satisfacción de lo que son auténticas necesidades. Pero el deseo sí puede ser aplazado e incluso denegado.

No se trata pues, de que no podamos decirle a nuestro hijo "Mira, ¿no ves que no tengo un duro?", y enseñarle la cartera vacía o con apenas un par de monedas, aunque en el bolsillo llevemos 50 €... No es precisamente una mala política. Y no llega a ser una mentira, porque en verdad, para ese concreto "objeto de deseo", no llevamos en ese momento dinero. Lo explica muy bien Françoise Doltó, en varios de sus libros (La causa de los niños, Los niños y su derecho a saber la verdad), cuando nos dice que, por ejemplo, en lugar de someternos a los berrinches de nuestros hijos, podemos muy bien hablar con nuestros hijos acerca de lo ricos que son esos caramelos, de lo apetecible que resulta un muñeco, de lo bueno que va a ser cuando los compremos, etc. Esto hará que progresivamente el niño aprenda a distinguir qué es verdaderamente necesario de lo que no lo es. El deseo es siempre postergable. La necesidad, no. Y el dinero, concretamente, en nuestra sociedad, es el elemento por medio del cual saciamos nuestras necesidades y satisfacemos nuestros deseos, o al menos algunos de nuestros deseos. Por tanto constituye un elemento que nos sirve también para establecer límites. Un niño al que no se le ponen límites, es un niño abandonado.

Los siguientes ejemplos, son justamente estratagemas que confunden al niño.

- “No lo compraremos, pues en casa ya tenemos eso”. Mejor es decirle "¿Pero yo no te había comprado ya eso el otro día? ¿No tienes más de esos en casa, se te han acabado? Pues no hay problema, lo compramos de nuevo otro día."

- “No, mejor no lo compremos. Eso es una mala inversión porque…” Un niño de tres años está lejos de poder evaluar qué es una buena inversión y una no tan buena. Por lo demás, no debemos imponerle a nuestros hijos nuestra escala de valores, sino enseñarles a que construyan una propia.

- “No debemos comprarlo ahora, porque yo no he puesto eso en nuestro presupuesto familiar”. Ésta podría ser una buena opción para acabar con la discusión. No te lo compro y ya está.

- “No. Yo no quiero gastar el dinero de nuestra familia en eso”. Esto suena a capricho. ¿Y por qué tú no quieres gastar en eso?, pensará el niño. Es una manera de frustrarlo, pero de vez en cuando no está mal que frustremos a nuestros hijos.

Una buena forma de enseñar a los niños a manejarse con el dinero es, por ejemplo, jugar a las tiendas. Se puede jugar con monedas de verdad o con papeles de mentira, o fichas, o tarjetas de banco caducadas. Para niños algo mayores un buen juego es el Monopoly. Ésta es una buena manera de que el niño aprenda el concepto de transacción. No es quizás aun el momento de enseñarle a ser responsable con el dinero, pero sí a saber sacar beneficios en lugar de pérdidas. Podemos perfectamente enseñarle nuestras propias triquiñuelas. De lo que se trata es de que, de a poco, el niño entienda qué papel cumple el dinero en nuestra sociedad, y cómo debemos manejarlo. Esto incluye el ahorro, el tirar la casa por la ventana, el darnos un gusto, y el aprender a ganarlo. Ganar dinero no es fácil, pero es fácil gastarlo. Estos son dos conceptos que el niño deberá ir comprendiendo, y es ahí cuando comenzamos a hablar de "responsabilidad".

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    El paso siguiente es que el niño comience a recolectar monedas por toda la casa y las guarde en la hucha. No está de más darle una paga semanal simbólica, de unos pocos euros, o que algún familiar le regale un billete más importante. Por otro lado, una buena idea es abrirle al niño una cuenta bancaria para él solo o conjunta con la de la familia, y mantenerlo al tanto de los intereses que su dinero está generando (o la ocasional devaluación de ese dinero común...)

En cuanto a la idea de que el niño tenga huchas distintas para diferentes propósitos, no está mal, pero es mejor aun que el niño vea que de vez en cuando damos una moneda a una persona necesitada, o a alguien que está tocando el violonchelo en el metro, etc. Ésta es una manera más directa de que el niño aprenda las diferentes cosas que pueden hacerse con el dinero. Podemos igualmente, es más, debemos, llevarlo al supermercado con nosotros o nosotras, y podemos ocasionalmente pedirle que pague él y reciba el cambio, porque nosotros o nosotras estamos guardando la mercadería en las bolsas o lo que sea. También podemos llevarlos a sacar dinero del cajero y enseñarles el manejo del dispositivo, ir con ellos al banco a pagar facturas o realizar otras transacciones.

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    Finalmente es bueno que el niño vaya familiarizándose con los distintos tipos de dinero, y con los distintos tipos de trámites bancarios, las formas de ganarlo, el significado del trabajo en nuestra sociedad, la situación económica real de la familia respecto de otras familias, la idea de clase social, la situación económica mundial, el significado de coste de los artículos, cómo se da un precio a un producto, aprender a comparar precios y escoger lo más económico (o no, y por qué no).
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    Las finanzas de la familia son un tópico de importancia que debes hablar con tus chicos, pero teniendo cuidado de no enviar un mensaje culpabilizador del tipo: “entre tu ropa y suministros escolares nos elevaste el presupuesto familiar”, que viene a ser lo mismo que reprocharle el haber nacido. Pero sí puede decírsele, "Oye, no digas que no te compro nada porque te estoy pagando las clases de piano, de teatro, la academia de inglés o de dibujo... y la otra vez te compré un vestido monísimo, etc."
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    En cuanto a la previsión e impulsividad, que no compulsión, también el niño aprenderá de ti el que pueden aprovecharse ofertas que no estaban planeadas de antemano, que uno puede darse un gusto de vez en cuando, siempre conciente de lo que se dispone. Esto enseña al párvulo a ser flexible, pues una cosa es hacerse un presupuesto razonable y economizar, y otra emplear el dinero de forma eficiente según se presente una oportunidad.

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