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El césped la base del jardín

Capítulo 9:

Sin duda, el césped es la base y parte principal del cualquier jardín, ya sea privado o público. Por ello, no hay que olvidar su importancia a la hora de dar forma al espacio y hay que conocer algunas de sus características, con el fin de plantar el más adecuado y de hacerlo convenientemente. Además, no se debe pasar por alto la importancia decorativa de este elemento, que crea zonas ideales para la colocación de flores o plantas.

Asimismo, proporciona una base suave y blanda con el fin de que se convierta en espacio acogedor y zona para el juego de los más pequeños. No obstante, éste suele ser el elemento menos cuidado del vergel, a pesar de su gran utilidad y de que no requiere excesiva atención. En la mayoría de los casos, el único tratamiento que recibe es ser cortado habitualmente.

Tipos de césped.- El césped es un tipo de hierba, de las cuales existen en el mundo unas mil clases conocidas. No todas éstas son empleadas como césped, ya que deben ser capaces de soportar los habituales cortes y de formar una tupida alfombra y una cubierta densa. Dependiendo del objetivo con el que se plante, se empleará una u otra clase, aunque normalmente se suelen efectuar mezclas entre diferentes hierbas para obtener ejemplares satisfactorios.

El césped de jardín, a excepción de aquel que se encuentra recién plantado, se verá enseguida invadido por las especies de hierbas nativas de cada zona. Para evitarlo, se debe seguir una estricta rutina de cultivo, sobre todo cuando el césped se planta con una función ornamental. Hay varios tipos, que son los más utilizados en la elaboración de jardines. El primero de ellos es el denominado césped de manzanilla, particularmente apropiado para zonas de pequeño tamaño, donde el suelo sea seco y arenoso. Se caracteriza por sus hojas aromáticas que forman una tupida cubierta en el suelo.

Por otro lado, se encuentra el tomillo silvestre, un césped que sólo requiere una poda anual, que ha de hacerse tras la floración. Por su parte, la Camomilla es una planta que posee las hojas estrechas y unas flores anchas y blancas similares a las margaritas. Para zonas de clima seco es muy útil el trébol blanco u holandés, que proporciona una hermosa cubierta verde que no amarillea ni en las épocas más secas. El trébol elabora una cubierta muy verde de fácil mantenimiento, pero necesita un suelo alcalino para prosperar. Sin embargo, según los expertos en el tema, la variedad más conveniente es el Treneague, que no suele florecer pero que es excesivamente útil por no requerir apenas corte.

Antes de plantar.- Lo primero que hay que hacer antes de plantar el césped es preparar correctamente la zona en la que se vaya a hacer, con el fin de que el suelo se encuentre en óptimas condiciones. Así, si el césped se va a sembrar por primera vez en esa superficie, conviene que se encuentre a cielo abierto o, de lo contrario, no tener más de medio día de sombra en verano, porque no crecerá con la fuerza necesaria.

Cuando la capa del suelo contenga excesiva arena o yeso, se debe enriquecer aplicando una capa de entre tres y cinco centímetros de turba o musgo. Si el suelo es suficientemente rico, esto no es necesario, pero tampoco está de más, ya que la aplicación de fertilizantes siempre es positiva para el césped. El siguiente paso a realizar es comprobar la nivelación del terreno, así como el drenaje, para posteriormente rastrillar la tierra hasta una profundidad de unos quince centímetros, procurando eliminar todos los terrones. Esta preparación del terreno se puede efectuar durante todo el año, menos cuando el suelo se encuentre mojado o embarrado.

Plantación.- Una vez que se hayan realizado los pasos de preparación del terreno es conveniente proceder a la siembra, que se puede llevar a cabo, igualmente, en cualquier época del año, excepto en invierno. No obstante, se indica el otoño como mejor momento, ya que las lluvias de esta temporada favorecerán el desarrollo de la hierba. En cuanto a las semillas, cabe destacar que son muy pequeñas, por lo que no conviene sembrar cuando haga viento y asegurarse de que el suelo se encuentre levemente húmedo.

Las semillas se deben administrar generosamente para que el césped sea capaz de cubrir todo el suelo, pero el exceso de semillas puede provocar que los plantones se pudran. Así, en suelos bastante fértiles se debe aplicar treinta gramos por metro cuadrado, mientras que en suelos más pobres hay que aumentar esta cifra hasta sesenta gramos El mejor método para sembrar consiste en colocar cuerdas tensadas a una distancia de un metro entre ellas. Posteriormente, se preparan pequeños montones de treinta gramos con las semillas y se marca en el suelo la superficie que corresponde a un metro cuadrado. Finalmente, hay que distribuir las semillas de forma regular. Una vez sembrado, conviene rastrillar el suelo para ayudar a las semillas a penetrar en la tierra



Cómo preparar el césped para el invierno


El invierno es una estación muy dura para las plantas y para el césped. Por ello, el otoño es la estación ideal para que el buen jardinero lleve a cabo una serie de operaciones de acondicionamiento. Estas tareas harán posible que la vegetación sobreviva al viento, a la lluvia, a la nieve y a las bajas temperaturas, de forma que vuelvan a brotar de nuevo con vigor y belleza la primavera siguiente.

A lo largo del invierno, el césped, al igual que el resto de la flora, permanece vegetando. El mes de octubre es el más adecuado para prepararlo de cara al invierno. Con este fin se realizarán los siguientes trabajos: siega, abono, aireado y drenaje de la tierra y, por último, replantado.

Segar el césped.- Durante los primeros días de octubre se llevará a cabo la última poda del césped. Se ha de procurar no cortar en exceso para evitar que éste sufra. Segarlo demasiado puede debilitarlo y ayudar a que crezcan el musgo y las malas hierbas. La temperatura media y la humedad característica de esta estación propiciarán que brote.

Es muy importante quitar las hojas que hayan caído de otros árboles y flores. Si el césped es fino se debe segar cada dos o tres días, si es medio a intervalos de tres y cinco días. Y si es de otra clase, al menos una vez a la semana. Una vez se haya cortado, hay que retirar los restos con la ayuda de un rastrillo.

También hay que prestar atención a la dirección en la que se siega, para evitar solapamientos, dobles pasadas y cambios bruscos de dirección. Es necesario asegurarse de que el césped está seco, ya que la humedad atasca la máquina y la caja de la hierba por lo que la segadora tardará más. Cuando soplen vientos fríos no hay que cortarlo, ya que éstos pueden quemar los extremos de la hierba.

Cómo preparar la tierra.- El aireado favorece el crecimiento del césped a través de la oxigenación. Se realiza con una horca de jardín introduciendo sus dientes hasta unos 7,5 centímetros de profundidad. Hay que remover hasta que el césped se levante un poco y repetir la operación cada cuarto de hora. Se puede airear siempre que se crea necesario, aunque se suele realizar en otoño.

Además, se debe alimentar el césped con un fertilizante adecuado. La cantidad exacta de la que no se debe exceder es de 100 gramos por cada 0,8 metros cuadrados. En el otoño se aplica un abono con bajo contenido en nitrógeno en relación con el ácido fosfórico y el potasio.

Cómo replantar el césped.- Las zonas del jardín que estén poco pobladas, necesitan una replantación. Ésta se puede llevar a cabo de dos maneras diferentes. Es posible sembrar a mano, para ello hay que conseguir unas estacas y unas cuerdas. Con ellas se ha de marcar el césped, formando franjas de un metro de ancho. La cantidad de semillas que se han de sembrar varía de un suelo muy fértil a un suelo menos rico. En el primer caso, a cada 0,8 metros cuadrados le corresponde 16 gramos de semilla. En el segundo, se dobla la cantidad. También se puede plantar tepes.


El cuidado del césped


Uno de los elementos más decorativos del jardín es el césped. Pero primero hay que saber cómo plantarlo y cuál es el lugar idóneo. El primer paso es buscar un lugar despejado que no tenga árboles cerca y, si es posible, de difícil acceso al perro que habite en la casa o a otros animales. En verano ha de tener suficiente sol, más de la mitad del día.

En segundo lugar, hay que llevar a cabo la siembra. El método más tradicional, aunque más arduo, es hacerlo a mano. Primero hay que marcar con estacas y cuerdas el césped, formando franjas de un metro de ancho por el largo que desees. La cantidad de semillas que se han de sembrar varía de un suelo muy fértil a un suelo menos rico. En el primer caso, a cada 0,8 m² le corresponde 16 g de semilla. Si corresponde a la segunda opción, conviene doblar la cantidad.

Una solución rápida.- El tepes es un trozo de hierba que ya ha sido plantado, desprendido del suelo y enrollado. Generalmente, tiene adherido un suelo de 2 centímetros. De esta manera, se puede lograr disponer de un césped instantáneo y, así, evitar la erosión en las laderas.

Fertilizar el césped.- Hacia finales de la primavera, y de manera uniforme, conviene alimentar el césped con un fertilizante adecuado. La cantidad exacta que no se debe exceder es de 100 gramos por cada 0,8 metros cuadrados. En verano, en vez de 100 gramos serán. Y, cuando llegue el otoño, se debe aplicar un abono con bajo contenido en nitrógeno en relación con el ácido fosfórico y el potasio.

Riego y aireado.- Si el césped no dispone del agua que necesita para su desarrollo, se pondrá de color amarillo o marrón, se secará y terminará muriendo. El remedio es muy sencillo: regarlo abundantemente. Y con mayor frecuencia si es verano y hace calor.

Se debe verter el agua lentamente y en cantidades generosas, como para empapar unos 2,5 centímetros de suelo. Si se dispone de poco tiempo para llevar a cabo esta tarea, se debe utilizar un aspersor, y mejor utilizar aquél que tenga el chorro más fino.

En cuanto al aireado, favorece el crecimiento, sano y feliz, del césped, oxigenándolo. Se debe hacer con una horca de jardín introduciendo sus dientes hasta unos 7,5 centímetros de profundidad. Hay que remover hasta que el césped se levante un poco y repetir la operación cada cuarto de hora. Se puede airear el césped siempre que se considere necesario, aunque se suele realizar en otoño.

Tiempo de siega.- El mejor tratamiento de conservación es la siega. Además de mantenerse atractivo, se evitará que resulte molesto. Pero no se debe cortar demasiado porque, de esta manera, se debilita.

Si el césped es fino, se ha de segar cada dos o tres días; si es medio, a intervalos de tres y cinco días. Y, si es de otra clase, al menos una vez a la semana.

Cómo retirar el césped segado.- Si se dispone de una segadora automática, no hay que preocuparse por esta labor, ya que la mayor parte de ellas tienen una caja que recogerá la hierba de forma automática. Si no es así, se debe utilizar un rastrillo.

Hay que pensar en qué dirección se siega. Se deben evitar solapamientos, dobles pasadas y cambios bruscos de dirección. Es importante, además, asegurarse de que el césped está seco, ya que la humedad atasca la máquina y la caja de la hierba por lo que la segadora tardará más. Cuando soplen vientos fríos es aconsejable no cortar el césped, ya que los vientos fríos pueden quemar los extremos de la hierba.

Por último, recordar que los movimientos repetidos hacia delante y hacia atrás originan cortes irregulares.

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