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Conocer y mejorar el suelo del jardín

Para poder cultivar correctamente resulta imprescindible conocer bien el suelo. Primero hay que saber que éste es el resultado de la actuación de las fuerzas orgánicas sobre material que no es orgánico. Un suelo de buena calidad, por ejemplo, debe contener todos los elementos nutrientes necesarios para producir el mayor beneficio sobre las plantas.

Entre los principales nutrientes con los que cuenta el suelo destacan: el potasio, el nitrógeno, el fósforo, el magnesio, el calcio, el azufre, el carbono, el oxígeno y el hidrógeno. Hay otros elementos que son beneficiosos para el suelo, pero los anteriormente citados son los más importantes y, si las plantas carecen de alguno de ellos pueden sufrir e incluso, llegar a morir.

Otra de las peculiaridades del suelo es que muchas formas de vida ayudan a mejorar su mantenimiento como son las lombrices, los caracoles, los insectos, las bacterias, etc. Es conveniente favorecer la estancia de estos seres vivos pero el exceso de los mismos, puede llegar a degradar el suelo. Así, hay que tener cuidado con algunos insectos, que, en algunas ocasiones se presentan en forma de plagas.

Desde un punto de vista técnico, es importante saber cómo están clasificados los suelos. Esta clasificación está en función de la cantidad de partículas de arena y arcilla que contengan.

Los distintos tipos.-

1.Arcilla: suelos difíciles de cultivar ya que drenan muy mal y dejan pasar poco aire. La humedad les hace perder homogeneidad y la sequedad les produce dureza. Suelen tardar en calentarse en primavera. Son densos y ricos en nutrientes. Para la comprobación hay que observar que una muestra resulta ser muy resbaladiza y brillante cuando se le aprieta con los dedos.

2.Arena: los suelos ricos en arena suelen drenar correctamente y ofrecen mucho aire a las raíces de las plantas. Son fáciles de cultivar y rápidos de calentar en primavera, pero se suelen secar demasiado pronto y los nutrientes se escapan con suma rapidez. Para la comprobación si un suelo es rico en arena hay que comprobar que, cuando se apriete con los dedos, se sientan sus partículas ásperas.

3.Cieno: los suelos con demasiado cieno tienen partículas cuyo tamaño es intermedio entre la arena y la arcilla. Pegajosos y pesados, suelen ser difíciles de cultivar. Para mejorar su calidad hay que aplicar grandes cantidades de material productor de humus.

4.Marga: este tipo es el ideal para cualquier jardinero. Es el resultado de una mezcla de arcilla, cieno, arena, materia orgánica y nutrientes. Retiene la humedad y los nutrientes, y drena muy bien.

5.Turba: está formado por materia orgánica descompuesta parcialmente. Estos suelos suelen ser ácidos. Su principal inconveniente es la dificultad de drenado. La construcción de formas de drenaje artificiales mejora su calidad.


MEJORAR EL SUELO DEL JARDIN

Para mejorar el estado del suelo y convertirlo en la mejor mezcla de cultivo para plantas se han de seguir unas sencillas pautas de nutrición y cuidados.

Ante todo, es muy importante tener en cuenta la naturaleza del suelo, porque el humus (materia orgánica vegetal y animal en descomposición que abona la tierra) comienza a debilitarse tan pronto como se cava un trozo de tierra.

Acidez y alcalinidad: pH.- Cada suelo necesita un alimento distinto según su composición, necesidades y su pH. Al igual que la piel del ser humano, el suelo tiene una medida llamada pH que determina su alcalinidad o acidez. Cuando uno es rico en cal o en creta, se dice que es alcalino. En el caso contrario, se trata de un suelo ácido. Generalmente, un pH por encima de 7,0 indica un suelo alcalino, mientras que un pH inferior a 6,5 es ácido. La mayoría de las plantas preferirán un pH comprendido entre estos dos extremos y será muy raro encontrar alguna vez un suelo con un pH por encima de 8,5 o por debajo de 4,5. Las plantas que se cultiven en un jardín, tienen que tener unas características adecuadas al pH de la tierra en la que van a desarrollarse.

Modificar el pH.- Para elevar el pH del suelo, es decir, para aumentar su equilibrio alcalino, simplemente hay que añadirle cal hidratada, cal del suelo corriente o creta (carbonato cálcico), siguiendo las indicaciones del paquete.

Reducir el pH del terreno para hacerlo más ácido resultará más difícil. En primer lugar, hay que sustituir la turba por otra materia orgánica para enriquecerlo. Una vez enriquecido se debe aplicar azufre a las flores; teniendo en cuenta que la proporción variará de un suelo arenoso (100 gr por cada 0,8 m²) a un suelo arcilloso (225 gr por cada 0,8 m²). Es preciso que se compruebe mensualmente el nivel del pH.

Los fertilizantes.- El jardín está constituido por un conjunto de seres vivos a los que se debe que nutrir. Hay que alimentarlo con fertilizantes orgánicos e inorgánicos, puesto que ambos son necesarios e importantes para él.

Materiales orgánicos.- ¿Qué vitaminas necesita tu jardín?

1.Fibra de coco: la fibra de coco puede utilizarse como un elemento más de la mezcla de cultivo. Se utiliza con plantas a las que les gusta la acidez (pH 5,5-6,3) y se encuentra en tiendas de jardinería.

2.Algas: se introducen directamente en el suelo húmedo del jardín, si está parcialmente debilitado o poco nutrido. Contienen, sobre todo, potasio y se adquieren en cualquier comercio, incluso en herbolarios.

Compost de Setas.- Normalmente, el compost de setas se emplea para nutrir tierras con carencias orgánicas. Sin embargo, en el caso de que los vegetales que se cultiven rechacen la cal, es preferible usar otro tipo de fertilizante. Lo venden los cultivadores de setas y, normalmente, contienen abono animal, marga y creta.

1.Compost de lombrices: es uno de los nutrientes más comunes. Se aplica una pequeña capa del mismo sobre la tierra a fertilizar y las plantas crecerán vigorosas y sanas. Se puede encontrar en un centro especializado o en cualquier vivero.

2.Compost para jardín: está compuesto por una gran variedad de desperdicios de jardín y de cocina que se hayan quedado pudriendo durante meses, es uno de los mejores acondicionadores y nutrientes del suelo.

Materiales inorgánicos: inyecciones de nutrientes.- En la etiqueta de estos fertilizantes se determinarán sus características: los hay simples, que muestran su contenido en nutrientes en términos de nitrógeno (N), ácido fosfórico (P2O5) y potasio (K2O), y también los hay compuestos, que suministran cantidades variables de los tres nutrientes.

Cómo aplicar los fertilizantes.-

Primero: hay que introducirlo antes de sembrar o plantar, o encima del suelo mientras las plantas crecen.

Segundo: es conveniente una base al suelo unos días antes de sembrar. Si es demasiado tarde y se va a plantar ya, hay que aplicarlo dentro de los centímetros superiores.

Tercero: también existen fertilizantes en forma de líquido o polvo soluble; hay que disolverlos en el agua del riego o pulverizarlos sobre el follaje.

Cuarto: por último, si se busca un abono que actúe con rapidez, conviene adquirir los abonos foliares, que deben aplicarse con el suelo húmedo y sin sol.

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